Los picoteos poco saludables suponen un daño para nuestra salud por un doble motivo.
“Por un lado, cuando su consumo es excesivo, ingerimos muchos ingredientes de escaso valor nutricional y pocos nutrientes de calidad (vitaminas, minerales, fitoquímicos o fibra. Pero es que además desplazan el consumo de otros alimentos que sí necesita nuestro cuerpo”.
En otras palabras, no es malo solo por lo que comemos, sino por lo que dejamos de comer.